A ver cómo digo esto.

Me gusta FRIENDS, pero…

FRIENDS como todos sabemos ha pasado a la historia como una de las mejores series de la historia de la televisión y su formato hizo posible que series como Cómo conocí a vuestra madre o The Big Bang Theory se llevasen a cabo con un éxito sin precedentes, que debe mucho a FRIENDS, una de las primeras series en demostrar que el día a día de un grupo de amigos y unas localizaciones bastante limitadas podían crear una sitcom perfecta…¿o no? Ahora mismo me encuentro en pleno visionado de la serie, porque debo confesar que aunque había visto casi todos los episodios nunca había intentado verla capítulo por capítulo, hasta que descubrí que estaba completa en Netflix, claro.

A mí me gusta FRIENDS, en serio, soy consciente de que tiene muchos errores y una cantidad de prejuicios importante pero al igual que tampoco cierro los ojos ante las cosas que no me gustan tampoco lo hago cuando pienso que es una serie que se estrenó en 1994 y que se mantuvo diez años en antena. ¿Qué significa esto? Pues que FRIENDS nació en la época del humor sin medida, cuando reírse de la homosexualidad todavía se consideraba gracioso, donde la gordofobia estaba a la orden del día y en un momento donde no se hablaba del machismo como se hace hoy en día (o como debería hacerse). ¿Lo justifico? No, pero soy consciente de que no se pueden juzgar las cosas de ayer con los ojos de hoy.

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¿Cuáles son las cosas que más me molestan de FRIENDS? En primer lugar la gordofobia generalizada a lo largo de toda la serie. El personaje de Mónica no solo tuvo la desgracia de ser gorda durante su infancia y su adolescencia (¡oh no, una gorda, huyamos todos!) sino que debe aguantar cómo constantemente se le recuerda lo inmensa, lo gigantesca, lo ABISMAL que era y cómo podía comer al día más que un oso panda. Hacer humor a costa de las personas con sobrepeso no es algo nuevo pero hace poco me di cuenta de algo en lo que no había caído hasta ahora, Joey come muchísimo, literalmente se pasa la serie comiendo pizza de dos en dos, acabándose él solo un pavo entero el día de Acción de Gracias o terminándose una cena que en principio era para seis personas pero nadie le juzga por ello, es más, en el especial de Acción de Gracias en el que Joey come entero un pavo Mónica le dice que está orgulloso de él. ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué Mónica tiene que ser constantemente humillada y se le tiene que recordar lo gorda que estuvo en su infancia mientras que Joey puede comer todo lo que quiera y que eso incluso caracterice a su personaje? Si no os imagináis la respuesta os la daré yo: porque Joey es un hombre y porque está delgado. Así de sencillo, la delgadez es un pase de vía libre y de todo vale que permite a su personaje comer lo que quiera sin que nadie le juzgue porque eh, no está gordo; además Joey tiene la suerte de ser muy atractivo y gustar a las mujeres por su encanto natural, ¿por qué preocuparse por lo que come o deja de comer? si total, somos las mujeres las que tenemos que medir todo lo que hacemos y todo lo que comemos (y de paso pensar en todo lo que comimos en el pasado para torturarnos), aquí tenéis un ejemplo de machismo y gordofobia, que suelen ir de la mano.

Muy unido a esto está mi aversión al personaje de Mónica. Me encanta su peinado y su estilo en las primeras temporadas pero dejando eso de lado, me sería imposible ser amiga de una persona como Mónica, es absolutamente insoportable. No solo su obsesión extrema por la limpieza y el orden (que afecta a la vida de los demás) sino su competitividad y su egoísmo. El día que pretendió utilizar todos los ahorros de Chandler para pagar la boda perdí totalmente la conexión con este personaje y no he vuelto a recuperarlo.

El necesario matrimonio de Rachel para mantener las apariencias en…¿2002? Cuando Rachel se queda embarazada todos los personajes se quedan en shock, pero lo que en ningún momento habría pensado es que los padres de Ross fingirían él y Rachel se habían casado para que nadie supiese que ella pensaba ser madre soltera, ¿en serio? Estos episodios se emitieron en 2002, no en 1965, ¿en qué cabeza cabe que en una ciudad cosmopolita como es Nueva York en el año 2002 tanto Ross, Joey, la familia de Ross y al propia Rachel incluso consideren que es necesario que se case para poder darle una vida estable a su hija? Next.

Ross es el ex pesado que ni come ni deja comer, sus relaciones son un fracaso y trata de transmitir su insatisfacción crónica a todos los que le rodean, culpa a las mujeres de sus problemas y es lo suficientemente egocéntrico como para pensar que Rachel LE DEBE algo por haber estado enamorado de ella durante diez años. Lo siento Ross, tú eres el único responsable de tus problemas, ni Rachel, ni Mona, ni tu ex mujer lesbiana ni el universo tienen un complot para arruinarte la vida, madura ya. El constante peligro de convertirse en una persona sensible…en una chica. FRIENDS hace constantes referencias a lo malo que es “comportarse como una chica” o “ser demasiado sensible”, es un peligro constante para los chicos el ver más allá de sus propios genitales, por lo que se ven obligados a ir de machotes aunque eso no siempre les salga bien, ¡pobrecitos! ¿Recordáis el episodio en el que Joey busca una compañera de piso y empieza a preocuparse por la decoración y Chandler se lo recrimina?¿O el episodio en el que Ross despide al mejor cuidador para su hija solo porque es un hombre y además es “demasiado sensible”? Pues eso.

A pesar de todas estas cosas, FRIENDS me compensa lo suficiente para pasar por alto estas cosas y seguir riéndome con cada episodio (y alucinando con la cantidad de café que pueden tomar), siempre sin olvidarme de sus errores porque reconocerlos y asimilarlos como tal es importante pero también recordando lo bueno que nos ha dado esta serie.

¿Cuál es veustro personaje favorito de la serie?

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A ver cómo digo esto., Series y películas

Por qué no me ha gustado Star Wars: Los últimos Jedi.

En líneas generales soy una gran fan de Disney, en serio, sus películas de animación y sus grandes clásicos me han acompañado toda la vida y sigo disfrutando de joyas como El Rey León, Mary Poppins y un larguísimo etcétera; sin embargo cuando Disney compró la franquicia de Star Wars y anunció que seguiría produciendo no solo nuevas películas independientes (como Rogue One) sino una nueva trilogía mi reacción no fue muy positiva. Me encanta Disney y me encanta Star Wars de la misma forma que me gusta el chocolate y los perros, separados. ¿Por qué? Pues porque esa mezcla tan indeseable para mí puede dar como resultado algo como Star Wars: Los últimos Jedi.

El despertar de la fuerza, el séptimo episodio de la saga me gustó, incluso diría que me gustó mucho y que creó unas expectativas que fueron gestándose los dos años que ha tardado en estrenarse Los últimos Jedi y yo, ni corta ni perezosa me dirigí el día del estreno al cine totalmente emocionada, y 150 minutos después salí de la sala enfadada y con ganas de pegarme con alguien (en serio). Quizá no ha quedado suficientemente claro, pero no me ha gustado Los últimos Jedi porque me gusta Star Wars y no he reconocido nada de la saga que tanto disfruto en su última entrega.

Para empezar poco a poco…¿150 minutos de duración, en serio? Esta película podría haber contado la misma historia (y es más, seguramente habría salido ganando) en 90 minutos y así ahorrarnos algunas tramas innecesarias y tediosas que directamente no aportan nada al argumento de la película. Literalmente nada. Si seguimos hablando de cosas presentes en la película que no deberían estarlo, ¿qué me decís de esos momentos de humor tan poco apropiados para esta película? Star Wars nunca ha sido una saga donde el humor tenga un valor especialmente importante, pero en un intento de resultar más accesible los guionistas de Los últimos jedi decidieron que sería una buena idea cargarse alguno de los momentos más épicos y prometedores de esta saga con un pseudohumor que no favorece nada a este tipo de películas. Parece que asusta dejar Star Wars como lo que es, una saga de ciencia ficción.

La fuerza Disney es poderosa en esta película, que recae en un sentimentalismo barato con el objetivo de sentar un precedente para las historias de amor que se desarrollarán en el siguiente episodio de la trilogía, porque si algo le gusta a Disney es utilizar una historia de amor espontánea para alterar las tramas de sus películas. No estoy en contra de las historias de amor, es más, los episodios I, II y III de la saga cuentan el despertar de Anakin Skywalker como Darth Vader paralelamente a su historia de amor con Padme Amidala, y aunque no son ni mucho menos mis episodios favoritos de la saga, al menos en ellos la historia de amor no se generó por combustión espontánea.

Mi reacción tras ver Los últimos Jedi

Es más difícil encontrar un villano en esta trilogía que a Wally. Otro fenómeno más derivado del efecto Disney, porque supongo que a nadie se le ha pasado por la cabeza la idea de que Kylo Ren sea un villano, ¿no? Si se te había pasado por la cabeza esa idea no te preocupes, Los últimos Jedi ha llegado para hacerte ver que Kylo Ren no solo no es un villano, sino que ni siquiera sabe fingirlo.

¿Tiene algo bueno Los últimos jedi? La forma en la que bebe de la nostalgia empleando de nuevo a Yoda o las imágenes de Leia pidiendo ayuda a Obi-Wan logran el efecto deseado y a la vez te recuerdan lo lejos que está esta trilogía de ser incluso un simple homenaje a la trilogía original. He oído a mucha gente hablar de que estos nuevos episodios suponen una “evolución” y no podría estar menos de acuerdo. Evolucionar no implica cambiar la esencia de una trilogía que ha marcado a millones de personas a lo largo de los años solo porque la haya comprado la empresa errónea. Star Wars es una saga de ciencia ficción con unas tramas y unos valores muy marcados, yo creía que todos los teníamos claro pero creo que alguien debería llamar a Disney para contárselo.

Y vosotros, ¿qué opináis de la última entrega de Star Wars?

 

A ver cómo digo esto.

Libros ARGH que no recomiendo ni aunque me paguen.

A lo largo de mi vida por unos motivos o por otros me he encontrado con lecturas aburridas, tediosas o directamente insoportables y como es tan importante saber lo que te gusta como lo que no estas lecturas en el fondo me han ayudado a descubrir géneros, autores o líneas narrativas a las que quiero poner una orden de alejamiento.

Las lecturas obligatorias en el instituto nunca me dieron muy buen resultado pero hubo dos casos en especial que con 12 y 13 años se encumbraron a la lista de peores libros de mi vida y que a día de hoy siguen a la cabeza. El camino de Miguel Delibes nos cuenta la historia de Daniel el mochuelo, que la noche antes de trasladarse a la ciudad para cursar el bachillerato recuerda todos los momentos que ha pasado en su pueblo con sus amigos Roque y Germán y otras personalidades de ese pueblo castellano de la posguerra. He leído muchos libros en mi vida pero no puedo recordar que ninguno me resultase tan tedioso como ese y no se me ocurre una opción peor para proponer como lectura obligatoria a niños de doce años. Probablemente era demasiado joven para entender una novela costumbrista donde la importancia de la obra recae en los personajes y no en la trama pero el bloqueo mental que sufrí tras leer esa novela me ha impedido volver a darle una oportunidad a Miguel Delibes hasta ahora, casi diez años después. Comprendo que los clásicos son una parte importante de nuestra historia y nuestra literatura pero si esto llega a algún profesor algún día…no mandéis leer un libro de casi 300 páginas publicado en 1950 en plena edad Crepúsculo, POR FAVOR.

Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza nos relata la búsqueda de un extraterrestre (Gurb) que ha desaparecido, tras adoptar la apariencia de Marta Sánchez en la ciudad de Barcelona. El narrador no es Gurb, sino otro alienígena que sale en pos de él tras convertirse en el conde-duque de Olivares, aunque va cambiando su apariencia a medida que avanza la trama, pasando a ser personajes como Miguel de Unamuno, Kiko Rivera, Isoroku Yamamoto, el duque de Kent o Alfonso V de León, y cuyo diario constituye la guía de la narración. El protagonista comienza la historia con unas ideas y objetivos que van cambiando a la vez que él cambia para adaptarse a la forma de vida del planeta.

Mirad, a mí entre los 11 y los 16 años me dabas un buen libro de fantasía, de ciencia ficción o de cualquier cosa por estilo que estuviese medianamente bien redactado y me tenías entretenida desde que lo empezaba hasta que lo terminaba pero a día de hoy sigo sin saber qué es Sin noticias de Gurb. No se si es una sátira que mi cerebro no lograba pillar, si es que el humor de Eduardo Mendoza es demasiado absurdo para mí o si el concepto de que cualquier ser del universo quisiese convertirse en Marta Sánchez voluntariamente me trastocó pero definitivamente recuerdo este libro con muchísimo rechazo y nada que he conocido de Eduardo Mendoza después de eso ha conseguido quitarme el regusto de no estar entendiendo nada. Next.

Avanzamos unos años en el tiempo y nos salimos de las lecturas obligatorias del instituto para hablar de cómo Memorias de Idhún III: Panteón de Laura Gallego García consiguió en nada menos que 942 páginas partir mi pobre corazón adolescente, patearlo y además por encima de todo eso sacarme unos cuantos bostezos. Memorias de Idhún lo tenía todo: un universo propio y totalmente original lleno de criaturas, especies y toda la clase de bichos extraños; personajes fuertes e independientes que aunque un poco demasiado maduros para su edad (de esto me di cuenta años después) era fácil que nos identificásemos con ellos y sobretodo muchísima acción. Pero de pronto llegó Panteón con su triángulo amoroso y ese desenlace tan horrible que a día de hoy todos seguimos odiando, una batalla final venida a menos en pos del dramatismo amoroso adolescente y toda la magia de Idhún se esfumo entre las páginas de relleno que debían finalizar la trilogía. Desde aquí un minuto de silencio a mis padres que me compraron este libro justo cuando se publicó y pagaron 26€ para que su hija se muriese del asco tirada en el sofá quejándose de este libro. 

La novela erótica no es un tipo de literatura con el que me sienta cómoda por muchos motivos (hablo de esto aquí) pero con Calendar Girl de Audrey Carlan sufrí una parálisis cerebral que me dejó asqueada mucho tiempo. Mia necesita dinero, mucho dinero. Para ser exactos un millón de dólares. Y además tiene poco tiempo. La vida de su padre está en juego y ella solo tiene un año para saldar sus deudas. Para ello deberá aceptar un encargo que nunca antes habría imaginado…. Durante todo un año Mia acompañará a lo largo de un mes a un hombre distinto y así conocerá el lujo, diferentes estilos de vida, viajará por muchas ciudades, vivirá experiencias sexuales increíbles… Y hasta puede que conozca al hombre de su vida. Eso es la sinopsis y aunque pueda parecer incluso interesante este libro (y me imagino que sus continuaciones que no pienso leer) están plagadas de misoginia, machismo, clichés y dobles raseros para juzgar a según qué personajes…qué harta estoy de estos libros de m****a

Mi última gran decepción fue toda una sorpresa para mí porque aunque luego descubrí que a mucha gente le había ocurrido lo mismo que a mí tenía muchas esperanzas puestas en Manual para mujeres de la limpieza de Lucia Berlin. Un conjunto de relatos que prometía emocionarnos y hacernos reír a través de mujeres fuertes, inteligentes y extraordinariamente reales. Es un libro lento, muchos de los relatos no aportan nada y se olvidan en cuanto los terminas, es muy pretencioso y se ve de lejos que intenta que cada frase sea una epifanía y se queda simplemente en un relato ambicioso venido a menos. Este libro tuvo su boom a mediados del año pasado pero no ha dejado de desinflarse y cosechar bostezos.

¿Cuáles son los libros que no recomendaríais ni aunque os pagasen?

⇒ Podéis encontrar mi primer artículo para EPOCH MAGAZINE hablando sobre libros feministas aquí

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A ver cómo digo esto.

Clichés que odio encontrar en los libros

Últimamente mi sexto sentido no ha estado muy activo, no se si porque últimamente no he buscado nada más que simple entretenimiento en los libros que leo o porque el verano es pésimo a la hora de encontrar novedades pero mis lecturas más recientes han estado llenas de clichés y en más de una ocasión he acabado más cabreada que Taylor Swift en su último videoclip.

En muchas ocasiones hay clichés que ya se utilizan como una fórmula para alcanzar el éxito, son recursos que se han ido popularizando y que dan de forma sencilla al público lo que espera pero lo de la novela negra y el detective de homicidios torturado ya es sencillamente lamentable. Es obvio que trabajar en tensión constante resolviendo casos plagados de violencia, abuso y asesinatos tiene que trastocarte la vida pero creo que todo el mundo acaba por cansarse de la fórmula mágica del detective que pasa poco por casa, que no para de fumar (y previsiblemente beber), descuida su matrimonio y por supuesto vive torturado y angustiado por un caso del pasado que casi terminó con su carrera. Huele a rancio.

La figura del empotrador mayoritariamente en la novela romántica o erótica. Estos géneros no son mi fuerte ni mucho menos pero la verdad es que se me quitan las ganas de leer cualquier cosa de este género cuando le echo un vistazo a los argumentos (o más bien a la falta de ellos) Se por gente que es muy aficionada a este género que desde que 50 sombras de Grey revolucionó el panorama con sus millones de ejemplares vendidos en tiempo record y sus adaptaciones a la gran pantalla estamos rodeadas (metafóricamente) de empotradores millorarios con un corazón robusto en el que solo esa chica especial podrá penetrar (y ellos de eso saben mucho). Esto crea expectativas que estoy segura casi al 110% de que son imposibles de cumplir.

HASTA LUEGO, MARICARMEN

Si además a todos esos atractivos le sumas una cuenta con muchos ceros ¡felicidades! has creado una novela erótica contemporánea (Calendar Girl, 50 sombras de Grey, Pídeme lo que quieras…) ya estás preparada para que los dineritos vengan a ti. No, ahora en serio, me parece muy preocupante este asunto, que siempre sea el hombre el millonario es una excusa fácil para que se haga el machote sorprendiendo a la protagonista con planes al alcance de muy pocos (aviones privados, viajes de lujo…) y así establecerle como figura de poder dentro y fuera del dormitorio (quien dice dormitorio dice escalera, lavadora, coche, globo aeroestático…) e intentar reducir el “poder” de la mujer en la relación. Porque nunca es lo mismo llevar a tu novio a comer un cupcake que ir en avión privado a París para que te lo prepare el mejor repostero de Europa.

Muy relacionado con esto está la figura de la mujer especial que no sabe lo maravillosa que es hasta que un hombre se lo dice un hombre, porque es sabido por todos que las mujeres no podemos (ni debemos) ser conscientes de nuestras virtudes porque eso nos hace vanidosas y superficiales pero si aparece, por ejemplo, Christian Grey y nos dice lo guapas que somos…pues ya es otra cosa. Tú por si acaso niégalo, no vayan a pensar que te valoras una poquita na más. Nota: para una receta más intensa añadir “tú no eres como las otras chicas” justo antes de hornear a ese tío tan pesado.

El amigo majete que resta mal rollo a las situaciones tensas. Madre mía, qué cansada estoy de encontrarme con personajes cuyo único papel en la historia es restar dramatismo a la trama protagonista (esto es muy típico del género chic-lit, del que hablo aquí), es el equivalente al “tía, no te rayes” de una amiga por whatsapp.

Los celos es un tema recurrente en la literatura actual (me imagino que en la juvenil todavía más) y es algo que me preocupa mucho. Es preocupante la cantidad de noticias y datos que a diario arrojan datos sobre la violencia en la pareja. Estamos rodeados de series, libros y películas que fomentan la creencia de que los celos son un efecto colateral del amor. No. Que te prohiba salir con otras personas, que controle a dónde vas y cuándo vuelves o cómo te vistes es control. El amor es otra cosa que no tiene nada que ver con eso.

El deux ex machina está acabando conmigo. Llamamos deux ex machina a una trama que se resuelve gracias a un elemento externo o a una casualidad fortuita que no pertenece a la trama principal y que aparece en el momento adecuado. Así (no me veis pero estoy haciendo un gesto de MUCHO con las manos) de eso me comí a lo largo de mi adolescencia en la novela juvenil.

¿Cuáles son los clichés que más odiáis? 

A ver cómo digo esto.

Mi opinión sobre WeLoverSize

WeLoverSize es una página escrita (mayoritariamente) por gordas dirigida a mujeres (muchas de ellas gordas por los artículos sobre dónde comprar ropa XL o como dejar de aguantar a los que te dicen que adelgaces todo el tiempo) y a su autoestima. Y antes de que salten las alarmas por emplear el término gorda quiero aclarar que para mí es un adjetivo igual que alto, bajo, delgado, rubio y moreno y no es un insulto así que que no panda el cúnico, como decía la sabia Hermione Granger temer un nombre solo incrementa el temor de lo nombrado . Esta página se ha hecho más famosa en los últimos años gracias al bodypositive y el intento de normalizar todos los tipos de cuerpo, hasta ahí me parece una iniciativa estupenda, un web que trata a través del humor y los consejos que las mujeres nos sintamos más liberadas de nuestros complejos pero hay un problema y es que las contradicciones de esta página chirrían. Mucho.

WeLoverSize es un cajón de sastre donde conviven relatos eróticos (pésimos, de esos en los que aparece un sudoroso hombre de atención en carretera y te empotra contra el capó) que ya de por sí hacen dudar del filtro de calidad por el que pasan los artículos antes de ser publicados, post sobre donde comprar ropa de tallas grandes original y a la moda, consejos para aumentar tu autoestima e historias tan bizarras como poco creíbles sobre experiencias de colaboradoras de la página en aplicaciones para ligar (estamos en la era Tinder, qué le voy a hacer yo) entre otras cosas. Para mí, una mujer joven de 21 años que trata de formarse en el feminismo para ser una auténtica badass es complicado fiarme de los consejos y lecturas feministas que recomienda una página en la que colabora Elisabet Benavent, ya sabéis, la autora de las novelas chick-lit Saga Valeria, Bilogía Sofía y un largo etc. (aquí os hablo del género chick-lit y de algunas novelas de la autora) que son algunas de las novelas más machistas, abusivas, controladoras y cosificadoras de la mujer que me echado a la cara en mis años como lectora así que WeLoverSize ya empieza caminar en la cuerda floja. Todas las mujeres pueden y deben beneficiarse del feminismo pero no todo lo que escribe una mujer es feminista, chicas.

El bodypositive es marca de identidad de esta casa, el sentirse a gusto con tu cuerpo, superar tus complejos, aprender a vivir con tus defectos y quererte tal y como eres es algo que todos deberíamos hacer. En un mundo en que una talla 40 se considera una talla grande y en industrias como en modelaje o en cine se premia la delgadez (en ocasiones extrema) y las mujeres que se salen de la norma quedan relegadas al plano de amiga soltera-gorda-graciosa (porque si eres gorda tienes que ser graciosa, ser gorda y borde es un lujo que no puedes permitirte) como el caso de Rebel Wilson en…¿todos sus papeles? el quererse a una misma por encima de lo que la sociedad piense de ti es una tarea complicada. De veras pienso que falta poco para que Zara instale una alarma en las entradas de sus tiendas avisando de que está entrando una gorda ¡ninoninonino alerta, cetáceo en aproximación! Pero, ¿qué es lo que hace mal WeLoverSize? Muchas cosas, principalmente ser incoherente consigo misma, no puedes hablar de bodypositive y dos artículos después decir que no pasa nada si tienes un novio feo siempre y cuando lleves un Jimmy Cho colgando del brazo porque resulta pueril, insultante y comparable al humor de cuñado que emplea alguien cuando te dice que deberías comer más ensaladas y menos natillas, en los dos casos estamos hablando de humor, ¿no?. Y hablando de cosas del body, chicas, si queréis reivindicar que todos los cuerpos son maravillosos y que debemos ser naturales deberíais dejar de hablar de la vagina empleando términos como castañita, que lo he visto yo en Instagram y me tenéis hasta la castañita.

Los post acaban convirtiéndose en una especie de Cuore online donde encontramos perlas como Cinco razones para odiar a mi suegra, Cómo beber durante todo el día sin morir de cansancio, borrachez o hinchazón o 17 cosillas que te pasan cuando eres alta que tienen más bien poco contenido y es un rebozado de clichés y aunque es cierto que hay post que merecen la pena yo, como mujer eternamente indignada opino que igual que un buen final no salva un libro, unos buenos artículos tampoco salvan una página y menos cuando pretende aportar tanto a las lectoras.

Si alguien tiene intención de tirarme piedras…que cierre al salir.

 

 

 

 

 

A ver cómo digo esto., Retos y dudas existenciales

Sobre libros de youtubers y la magia del marketing.

Desde siempre se han publicado libros de celebridades, primero fueron actores, arquitectos, políticos, deportistas, personalidades televisivas (no olvidemos que en este país la biografía de Belén Esteban encabezó la lista de mejor vendidos durante mucho tiempo)…que pretendían contagiarnos su modo de vida o sus ideas, hacernos recapacitar, darnos una dosis extra de cotilleo o simplemente vender, y como consecuencia lógica del mundo globalizado, eternamente conectado y permanentemente alerta de nuevo contenido y ganas de indagar en vidas ajenas han llegado los libros de las nuevas celebridades: los youtubers.

Los youtubers son personas que se dedican (profesionalmente o como hobby) a crear contenido para la plataforma de vídeos YouTube y que poco a poco han conseguido convertirse en los nuevos modelos o influencuers, personas a las que muchos admiran ya sea por las habilidades que muestran frente a la cámara, sus personalidades o su estilo de vida. Hasta aquí todo normal, en principio nada de esa definición les diferencia de los actores o demás personalidades a los que estamos acostumbrados en la pequeña o gran pantalla pero sin embargo, día tras día estos creadores de contenido se rodean de más y más polémica. Las marcas patrocinando (muchas veces de forma oculta) los vídeos, la publicidad, la monetización del contenido…y lo que nos interesa ahora: los libros.

Recuerdo que cuando salió el primer libro de ElRubius, uno de los youtubers con más seguidores del mundo nada más y nada menos mucha gente se lo tomó a broma pero cuando un libro de retos, bromas y más bien poco contenido se convirtió en pocos días en un bestseller a nivel nacional saltaron todas las alarmas y las editoriales se frotaron las manos. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? En un mundo en el que la imagen es todo y la venta de libros sobretodo entre los jóvenes está decayendo utilizar la imagen de personas que arrastran millones de visualizaciones en YouTube parecía la solución ideal y el libro de ElRubius plantó la semilla de la plaga que iba a inundar en los próximos años las librerías españolas: los libros de los youtubers.

Como he dicho antes muchas celebridades han sacado libros, profesionales de todos los sectores y de todos los ámbitos nos hablan en sus páginas de vida sana, alimentación, veganismo, política, running, pastelería…y en un principio podría parecer que los libros de youtubers encajarían ahí y todo se mantendría igual, pero no ocurrió así. Los youtubers se venden a sí mismos, a su marca y a su identidad y es así como consiguen que cientos de miles de personas (en su mayoría adolescentes) compren por veinte euros o incluso más un libro lleno de test, ilustraciones (rara vez ilustrados por los propios youtubers), bromas o consejos de estilo. Por supuesto existen excepciones, Alma Obregón  o Isasaweis hablan sobre running o repostería en sus libros y de como les cambió la vida aquello que a día de hoy les apasiona y se ha convertido en su profesión pero si le echas un vistazo a algunos de sus libros seguramente no encontrarás fórmulas venditivas basadas en su imagen que venden un puñado de páginas poco más que en blanco que no te aportarán absolutamente nada. Hay que reconocer que se necesita talento y ser muy interesante para que las mismas personas que han dedicado diez minutos de su vida a ver un vídeo en el que una persona enseña la casa que se ha pagado con el dinero que recibe de que tu veas su casa compre después un libro en que te da los consejos que ha utilizado para decorar esa misma casa. El mundo nunca dejará de sorprenderme.

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Quizá se me ha pasado el arroz para hacer test sobre mi compañera de piso ideal, sobre mis veinte canciones preferidas o quizá es que veo las cosas desde otra perspectiva, la de una persona que consume un contenido escaso en YouTube pero suficiente para ver vídeos de personas que tienen que hacer grandes esfuerzos para encontrar editoriales que les respalden o que terminan recurriendo a la autopublicación porque vende más una imagen y un nombre bien grande en la portada que lo que hay detrás de ella y eso no deja de ser un reflejo de la sociedad. Y qué pena.

¿Qué opináis vosotros?

A ver cómo digo esto., Reseñas

¿Cuánto hay de real en la literatura chick lit?

(respiro hondo…) Este mes de marzo he estado muy descentrada y lo único que me ha apetecido ha sido leer libros muy ligeros, rápidos y capaces de distraerme. Como la realidad es que yo de eso suelo leer bastante poco y no conozco a las autoras del Top Ten escritoras para leer con una sangría bien fresquita en la mano me fui a una librería y empecé a echar un vistazo hasta que más o menos ubiqué a un par de autoras que me resultaban familiares, así es como conseguí Sushi para principiantes y Un tipo encantador de Marian Keyes.

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“Lisa, editora de una revista de moda londinense, lo tiene todo: un novio fotógrafo guapísimo, se cree la hostia, se viste de Prada, sólo va a los sitios más fashion… Pero de repente la mandan al culo del mundo, a lanzar una nueva revista en Dublín… donde ni siquiera habrá una tienda de Versace, ni de Moschino ni de nadie que valga la pena. Primero se pone furiosa y luego se deprime, pero Lisa no es una perdedora. Su nuevo jefe es bastante atractivo pero al parecer tonto, ya que no le hace caso… Prefiere, aunque parezca inconcebible, a su ayudante Ashling, modesta, trabajadora, buena chica, sufridora de primera categoría, la que siempre quiere ayudar a todos…”
Hablo aquí de Sushi para principiantes porque creo que pasó por mi vida sin merecerse una reseña individual. Me encontré con una novela que tardé menos de dos días en terminar, no porque fuese especialmente buena, divertida (llegó un punto en el que no sabía si las gracias eran terriblemente malas o si definitivamente el humor inglés no es para mí) o interesante sino porque tiene todos los ingredientes para no quitarle los ojos de encima en tu tiempo libre: una historia de amor (metida un poco con calzador y a destiempo, pero una historia de amor de todas formas), mujeres de esas que pintan como reales (del concepto real hablaremos más adelante) con sus complejos, sus inseguridades y todas esas cosas para que tú, sentada en tu sofá a 2300km de Dublín digas “jo, qué identificada me siento con esta mujer que hace girar su vida entorno a la circunferencia de su cintura” , porque eso lo que pretende la literatura chick lit, que te sientas identificada con las mujeres que protagonizan las novelas que estás leyendo. Pero, ¿es posible eso?
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La literatura chick lit es un subgénero de la literatura romántica escrita por mujeres de entre 30 y 40 años, dirigida especialmente a mujeres solteras, de entre veinte y treinta años, trabajadoras y con algún cataclismo sentimental a sus espaldas que no acaban de encontrarse a sí mismas. Si partimos de este punto prácticamente todas las mujeres podríamos sentirnos en mayor o menor medida identificadas con las protagonistas, pero si te digo que los máximos exponentes del género son novelas como El diario de Bridget Jones, Sexo en Nueva York, Memorias de una compradora compulsiva o El diablo viste de Prada seguramente la cosa cambie. La gran mayoría de las mujeres de a pie, que levantamos nuestro (siempre sexy y que nadie te diga lo contrario) culito de la cama cada mañana para ir a clase o para ganarnos de la vida no lo hacemos para ir de compras compulsivamente, para ir a trabajar con la editora más exigente del mundo de la moda y terminar volviéndonos locas en la Semana de la moda de París o no escribimos columnas para Vogue para ganarnos la vida mientras bebemos Martinis con nuestras amigas hablando (casi únicamente) de hombres y de miembros viriles como un fémur de grandes.

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Aquí empieza el primer problema del género y se empieza a perfilar el segundo. 
La literatura chick lit pretende que las mujeres nos sintamos identificadas, compañeras, amigas y vecinas de las mujeres que protagonizan sus novelas, pero la realidad es que compartimos poco más que el género con la mayoría de ellas. Hablar en términos absolutos cuando nos referimos a cosas reales o no reales es peligroso, pero si obedecemos a la estadística o nos fijamos en las mujeres que nos rodean difícilmente encontraremos alguna que se corresponda con el modelo que nos presenta esta literatura, porque sí, nos habla de mujeres perdidas, con inseguridades pero también nos habla de mujeres que se rodean de machos alfa sexys, ricos, exitosos, dioses del sexo, guapos hasta causar dolor y románticos hasta rozar la diabetes; casi estableciéndolos como antagonistas de las protagonistas de estas novelas y por extensión, de nosotras mismas. Mujeres que hacen girar su vida entorno a los hombres, a la moda, a los complejos que rodean nuestro cuerpo y pocas veces trata en profundidad temas como las aspiraciones personales, el trabajo, la independencia y el papel de la mujer en la sociedad.

tumblr_lrcq5sei7w1qj6xzto1_500El segundo problema está relacionado con los hombres. O más bien con la relación entre las protagonistas y los hombres de su vida. Nuestras protagonistas se han llevado algún que otro chasco sentimental (hasta aquí todo normal) pero se repondrán rápidamente con esos auténticos dioses nórdicos que han llegado para convertirlas en satétiles, simples cuerpos que giran entorno a su órbita. Los hombres de este género son guapos, terriblemente sexys, inteligentes, exitosos, adinerados normalmente y su atractivo es tan llamativo que todos los demás aspectos de su vida quedan relegados a un segundo plano cuando ellos aparecen en escena. A partir de ahí todos los temas de conversación con amigas, familiares o mascotas girarán entorno a su relación con esos hombres divinos caídos del cielo para alegrarnos el cuerpo y darnos algún que otro quebradero de cabeza. Mal. Error de concepto. Hace ver que nuestra vida gira entorno a la búsqueda y captura del macho más atractivo y eso no solo es casposo y anticuado sino que choca con todo lo que el feminismo está tratando de construir en las mentes de las mujeres.

¿Chick lit a la española? Cuando terminé Sushi para principiantes y habiendo leído ya a todos los libros que os mencioné como top de esta literatura me dije que era imposible que este género no hubiese aterrizado en este país. Estaba en lo cierto.

Al contrario de lo que pueda parecer aún no estaba satisfecha y mi crisis y búsqueda de lecturas ligeras y entretenidas seguía activa por lo que empecé a buscar y descubrí las novelas de Elisabet Benavent (o Beta Coqueta, como tú quieras) y motivada por cumplir uno de mis propósitos del año (leer una saga) y haciéndome un 2×1 que ni el Carrefour me armé de valor y comencé a leer la Saga Valeria. Y madre mía.

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“Valeria es escritora de historias de amor. Valeria vive el amor de forma sublime. Valeria tiene tres amigas: Nerea, Carmen y Lola. Valeria vive en Madrid. Valeria ama a Adrian hasta que conoce a Victor. Valeria necesita sincerarse consigo misma. Valeria llora, Valeria rie, Valeria camina… Pero el sexo, el amor y los hombres no son objetivos fáciles. Valeria es especial. Como tu.”

Vale, vamos a dejar una cosa clara, yo no quiero ser como Valeria ni quiero rodearme por nadie que sea como ella. ¿Por qué? Valeria vive por y para los hombres. Valeria no sabe lo que quiere. Valeria es inmadura. Valeria y sus amigas solo saben hablar de hombres. Valeria se enamora de un tío en dos días y no sabe ni donde tiene la cabeza. Valeria es tonta. No seas como Valeria. (eso sí que es una sinopsis apropiada)

Elisabet Benavent nos trajo Sexo en Nueva York de mercadillo, con mucho menos glamour pero con la cantidad justa de inspiración (rozando algo más serio que eso) como para que puedas ver reflejadas las personalidad de cada una de las amigas de la popular serie de televisión estadounidense en estas cuatro mamarrachas chicas de Madrid. Lo más llamativo es que esta vez sí que la saga gira entorno a los hombres, si no se puede hablar de hombres es mejor irse (es verídico) y olvidar el mundo más allá del sexo (porque de eso hay mucho y muy explícito, por si os gusta la romántica erótica). En un principio Valeria podría parecernos divertida y hasta dulce pero pronto se convierte en una histérica que cumple punto por punto la lista de tópicos machistas y casposos que se corresponden al género. Chick lit elevado al máximo exponente y nada recomendable si quieres leer algo que pertenezca al mundo real.

No voy a hacer una reseña completa sobre la Saga Valeria en este post porque sería eterno pero si queréis que la escriba decídmelo en los comentarios.

¿Recomiendo este género? Para momentos de encefalograma plano sí, es entretenida, rápida de leer y cumple su función pero si buscas algo instructivo, que te haga pensar o crear y alimentar valores mejor sal corriendo. !Si habéis leído algo del género o tenéis algo que decir dejadme vuestra opinión en los comentarios!